Lo que llevo en mi maleta
Los accesorios de viaje que uso en mis viajes
Después de muchas maletas hechas y deshechas, hay cosas que ya viajan siempre conmigo. En esta página te cuento cuáles son, por qué las llevo y en qué viajes me han salvado.
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Enchufes y electrónica
Lo primero que reviso antes de cualquier viaje es qué enchufes usan en el destino. Soy de las que viaja usando el móvil para todo, ya sea como mapa, billete de avión, tarjeta de embarque, entrada a los museos y cámara de fotos, así que quedarte sin batería el primer día es de las peores cosas que te pueden pasar.
La buena noticia es que con dos o tres cosas lo tienes resuelto para casi cualquier destino. Estas son las que llevo yo.
Adaptador de enchufe para Reino Unido e Irlanda
En Reino Unido e Irlanda los enchufes son de tipo G, con tres patas rectangulares, y los cargadores españoles no entran. El voltaje es el mismo que en España (230 V), así que no necesitas ningún convertidor: con un adaptador es suficiente para cargar el móvil, la cámara o el portátil.
Es el adaptador que me ha acompañado en Londres, Mánchester, Liverpool, Edimburgo, Glasgow, Dublín y Galway, y también te servirá para Malta, que usa el mismo tipo de enchufe. Mi consejo es que lleves al menos dos, o uno con puertos USB: en muchos hoteles británicos hay pocos enchufes y casi nunca están cerca de la cama.
Adaptador de enchufe para Estados Unidos
En Estados Unidos los enchufes son de tipo A y B, con dos patas planas (el tipo B tiene además una tercera pata redonda), y la corriente es de unos 120 V, casi la mitad que en España.
Esto tiene una parte importante: casi todos los cargadores de móvil, cámara y portátil funcionan sin problema con ese voltaje, porque están preparados para un rango de 100 a 240 V (lo pone en letra pequeña en el propio cargador). Pero el secador, la plancha del pelo o la maquinilla que usas en España normalmente no, y si los enchufas con un simple adaptador pueden estropearse. Muchos hoteles tienen secador en la habitación, así que yo prefiero no llevar el mío.
Batería externa
Entre fotos, mapas, billetes y redes sociales, la batería del móvil no llega al final del día, sobre todo en los días largos de ciudad en los que sales del hotel por la mañana y no vuelves hasta la noche. Una batería externa te quita esa preocupación y te permite usar el móvil sin ir mirando el porcentaje.
Ten en cuenta que en el avión tiene que ir siempre en el equipaje de mano, nunca en la maleta facturada, por ser una batería de litio. Además, cada vez más aerolíneas no permiten usarla durante el vuelo, así que cárgala bien antes de salir y revisa las normas de tu compañía. Para un viaje de ciudad, una de unos 10.000 mAh es suficiente para una o dos cargas completas del móvil y pesa poco.
Equipaje y organización
Una maleta bien organizada te ahorra tiempo cada mañana, te evita sustos en el control del aeropuerto y hace que no tengas que deshacerlo todo cada vez que buscas algo.
Estos son los accesorios que más uso, tanto si viajo con maleta facturada como si voy solo con equipaje de mano.
Mochila de cabina
Si viajas con aerolíneas low cost, una mochila que cumpla las medidas del equipaje de mano gratuito te ahorra muchísimo dinero. Es la que va debajo del asiento delantero y, en la mayoría de escapadas de tres o cuatro días por Europa, es todo lo que necesito.
Las medidas permitidas cambian según la aerolínea y la tarifa, y de vez en cuando las actualizan. En el momento de escribir esto, tanto Ryanair como Vueling permiten gratis un bulto de 40 x 30 x 20 cm, así que compruébalo siempre en la web de tu compañía antes de comprarla y antes de cada vuelo.
Fíjate en que tenga apertura completa, como una maleta, para encontrar las cosas sin sacarlo todo, y un bolsillo exterior para el neceser de líquidos y el pasaporte, que son lo primero que te piden en el control.
Candado TSA
Si viajas a Estados Unidos, el candado TSA es casi obligatorio. Los agentes de seguridad estadounidenses pueden abrir tu maleta facturada para revisarla sin que tú estés delante y, si el candado no está homologado, lo rompen sin más. Con un candado TSA lo abren con su llave maestra y te lo vuelven a cerrar.
Lo reconocerás por un pequeño rombo rojo en el candado. Muchas maletas ya lo llevan integrado, así que antes de comprarlo revisa la tuya. También me resulta útil en los albergues y hostels con taquillas, y para cerrar la maleta en los trenes o autobuses largos.
Organizadores de maleta
Los organizadores, o packing cubes, son de esas cosas que cuando pruebas ya no dejas. Son bolsas de tela de distintos tamaños en las que separas la ropa por tipos: camisetas, pantalones, ropa interior, ropa de abrigo…
Al llegar al alojamiento sacas lo que necesitas sin deshacer la maleta entera, y en los viajes con varias paradas, como una ruta por Escocia o por Irlanda, se agradece muchísimo. Además, la ropa se arruga menos y aprovechas mejor el espacio, sobre todo si son de compresión.
Neceser transparente para el equipaje de mano
Si viajas solo con equipaje de mano, en la mayoría de aeropuertos los líquidos tienen que ir en envases de 100 ml como máximo y todos juntos dentro de una bolsa transparente de un litro, que tienes que sacar en el control de seguridad.
Con un neceser transparente pasas el control sin complicaciones y sin depender de las bolsas de plástico que te dan en el aeropuerto y que se rompen a la primera. Yo lo combino con botes rellenables de viaje para llevar mi champú, mi crema y mi gel sin tener que comprar tamaños mini.
Para la lluvia
Si vas a Reino Unido o Irlanda, da igual la época del año: tarde o temprano te va a llover. Allí el tiempo cambia varias veces en un mismo día, y lo normal es pasar del sol a un chaparrón en cuestión de minutos.
Ir preparada marca la diferencia entre disfrutar del día o pasarlo empapada buscando dónde refugiarte. Mi recomendación es vestirse por capas y llevar siempre algo impermeable en la mochila.
Chaqueta impermeable
En Escocia, Irlanda y Londres la chaqueta impermeable ha sido la prenda que más he usado. Mejor si es ligera y se puede plegar, para guardarla en la mochila cuando sale el sol, y si tiene capucha, porque con el viento de las Highlands o de los acantilados de Moher el paraguas no sirve de mucho.
Si viajas en invierno, busca una que puedas llevar encima de un forro polar o un plumífero fino: así te sirve para todo el año.
Paraguas compacto
Para los días de ciudad, un paraguas pequeño y resistente al viento es lo más práctico. Cabe en cualquier bolso y te salva los chaparrones mientras vas de un museo a otro.
Fíjate en que sea antiviento, porque los paraguas baratos se dan la vuelta con la primera ráfaga y acaban en la papelera.
Chubasquero
Además de la chaqueta, llevo un chubasquero ligero que se pliega en su propio bolsillo y apenas ocupa sitio en la mochila. Es perfecto para los días en los que amanece con sol y no te apetece cargar con la chaqueta, pero sabes que la lluvia puede aparecer en cualquier momento.
Los que son tipo poncho, más largos, tienen una ventaja: te cubren también la mochila, así que la cámara y el móvil se quedan secos. Lo he agradecido especialmente en excursiones al aire libre, como los acantilados o las rutas por la naturaleza, donde no hay dónde resguardarse.
Calzado impermeable
En las ciudades se camina muchísimo, y no hay nada peor que pasar el día con los pies mojados. En Escocia, Irlanda o Londres los charcos son parte del paisaje, y unas zapatillas normales de tela se empapan en cuanto empieza a llover.
Yo busco un calzado impermeable pero cómodo para caminar todo el día: zapatillas o botines con membrana impermeable, suela con buen agarre (los adoquines mojados resbalan mucho) y que no pese demasiado. Un consejo importante: estrénalo antes del viaje para que no te haga rozaduras el primer día.
Si ya tienes un calzado que te encanta, también puedes usar un spray impermeabilizante antes de salir de casa.
Si ya tienes un calzado que te encanta, también puedes usar un spray impermeabilizante antes de salir de casa.
Para el frío
Los viajes de invierno tienen mucho encanto: los mercadillos navideños, las ciudades iluminadas, las calles de Edimburgo con niebla o Nueva York con nieve. Pero también pasas muchas horas en la calle a temperaturas bajas, y el frío puede estropearte un día entero.
El truco está en vestirse por capas, con prendas que abriguen sin ocupar mucho en la maleta. Estos son los dos básicos que llevo siempre en mis viajes de invierno.
Guantes táctiles
Los guantes táctiles son de esas cosas que no sabes que necesitas hasta que los usas. Te permiten consultar el mapa, hacer fotos o pagar con el móvil sin tener que quitártelos cada dos minutos y quedarte con las manos heladas.
Los uso sobre todo en los mercadillos navideños, donde te pasas la tarde paseando entre puestos y haciendo fotos, y en los días de ciudad de invierno en los que el móvil es tu guía. Busca unos que tengan la punta táctil en varios dedos, no solo en el índice, y que sean finos, porque los muy gruesos hacen que te equivoques al escribir.
Camiseta térmica
Una camiseta térmica debajo del jersey abriga más que un jersey grueso y ocupa muchísimo menos en la maleta. Es mi primera capa en cualquier viaje de invierno y la que me permite llevar menos ropa sin pasar frío.
Otra ventaja es que, cuando entras en un museo, una tienda o una cafetería con la calefacción alta, solo tienes que quitarte el abrigo y no pasas calor, algo que no pasa cuando vas con un jersey muy gordo. Las de lana merina abrigan mucho, transpiran bien y no cogen olor, así que puedes usarlas varios días; las sintéticas son más baratas y se secan antes si las lavas en el alojamiento.
Comodidad en el vuelo
Para los vuelos largos, como los de Estados Unidos, que suelen durar entre ocho y diez horas, hay un par de cosas que hacen el viaje mucho más llevadero y te ayudan a llegar descansada al destino.
Ninguna ocupa mucho y todas se pueden llevar en la mochila de mano.
Almohada cervical
En un vuelo de ocho o nueve horas, la almohada cervical es lo que te permite dormir algo sin acabar con el cuello destrozado. Lo noté sobre todo en los vuelos nocturnos a Estados Unidos y en las vueltas, cuando llegas directamente a trabajar o a seguir con tu día.
Las hay hinchables, que no ocupan nada en la maleta, y viscoelásticas, más cómodas pero más voluminosas. Yo la combino con un antifaz y unos tapones para los oídos, y esta opción de Amazon lo trae todo incluido.
Botella plegable
Pasas el control de seguridad con ella vacía y la llenas en las fuentes de agua del aeropuerto, así no pagas el agua a precio de oro dentro de la terminal ni en el avión. Plegada no ocupa casi nada y en la ciudad también la uso: en Londres, por ejemplo, hay fuentes para rellenar botellas en muchos parques y estaciones.
Antes de cerrar la maleta
Además de lo que va dentro de la maleta, hay dos cosas que contrato siempre antes de salir de casa: el seguro de viaje y una eSIM para tener datos desde que aterrizo. Con las dos tienes descuento: te lo cuento todo en Descuentos para viajeros.
Y si te ayuda a decidir el destino, en Destinos tienes todas mis guías.